Fermarín, basta.

 El sentido crítico tiene como destino el aislamiento social. Una mañana en un centro comercial es suficiente para saber a ciencia cierta que tomar el Sol en una playa apartada de lo urbano es una de las pocas formas de compatibilizarse con lo de alrededor. Sí, la mejor forma de compatibilizarse con lo de alrededor es estar lejos de lo que tienes alrededor. Un alrededor con muy poco alrededor. Con poco más de uno mismo basta. Con la tranquilidad de escribir en mi casa mientras escucho a Wagner me doy cuenta de que soy un elitista. Dudo ser un elitista por creer que la élite es superior a la masa. Probablemente soy un elitista porque en la élite hay menos personas que en la masa.

Las gentes no han cambiado mucho. Las mujeres, con facilidad infinitamente superior para ceñirse a lo estricto, apartan de sí el estorbo que es para la rigidez el pragmatismo. El hombre ( si es que come zanahorias para limpiar el intestino de estrógenos) conserva un espíritu combativo que no le permite aceptar tal rigidez si es que esta no le conviene. 

Días después me veo esperando en El Pilaro, recién salido de la Iglesia, a Xabi para poder ver en directo, y no en diferido como canta Sabina, el Real Madrid- Benfica. Suelo utilizar las pausas para pensar. Escribir es una grandísima forma de pensar. Mi silencio es obstruido por la absurda conversación que mantienen las dos cocineras a mi izquierda. Estas cocineras, en especial una por el irritante tono de voz, me han recordado a una persona en la que el médico no ha buscado demasiado y a una conversación en la que ella mencionaba que en su trabajo no la dejaban hablar, circunstancia que me pareció generosa hacia el resto de trabajadores. Pues bueno, este cinismo que destilo hasta sin querer me da asco, me avergüenza. Quiero dejar de ser así. Me obligo a cambiar de actitud y por lo tanto, a cambiar el devenir de este artículo.

Hasta hace no mucho el párrafo siguiente iba a ser: "Las chicas me miran cuando camino por la calle. No soy guapo. Ni siquiera tengo otros rasgos que me puedan hacer ver un chico atractivo. Me miran porque su ojo, que ve muchas más capas que el masculino, sabe detectar el hastío vital y desprecio ajeno que albergo en mi interior." Pues bueno, hoy una chica se me ha quedado mirando fijamente. No soy guapo. Ni siquiera tengo otros rasgos que me puedan hacer ver como un chico atractivo. Me miró porque su ojo, que ve muchas más capas que el masculino, sabe detectar el hastío vital y desprecio ajeno que albergo en mi interior.

Ahora el siguiente párrafo sería otro, el cual está por escribir. El siguiente párrafo debería romper con el primero. El siguiente párrafo debería ser sobre la belleza de acoplarse en la sociedad, sobre la satisfacción del amor y sobre la naturaleza del ser gregario. El siguiente párrafo aún no lo puedo escribir. Ojalá algún día escribir el siguiente párrafo.

Comentarios

Entradas populares