Del tiempo que no volverá

 Sunday bloody sunday.


U2, hablando de un domingo que no sé cual es, pero aciago. Hoy, sábado, tras ordenar el armario, hablé con C5 Iván Elbo Gordi para ir a donde siempre. En palabras de Sheldon Cooper, si el universo fuese una ecuación, el Orly sería 0,0,0.


Unas cherves, galimbas, birras... y llegó la noticia: Carladel pasará a ser Carla. Danidel pasará a ser Danidel-los coches.


Cuando conocí a mi querida Andrea, vine al Orly. Cuando Iván estuvo mal, vinimos al Orly. En mi cumpleaños vinimos al Orly


ELBO:

Recuerdo un chico joven —piel blanca tras la barra, pelo corto— una mañana soleada. No sabía cómo se llamaba, pero una cara de una edad parecida a la mía en el bar familiar era algo nuevo. 


Siete años después, el mismo chico — la piel igual de blanca, el pelo más largo, barba de dos tres días, la mirada más madura— afronta sus últimas mañanas soleadas tras la barra del bar familiar. 


Existe un ritual, antiguo como el mundo, en el sencillo acto de pedir una cerveza. Desde que el hombre es hombre y, por lo tanto, estúpido, aparece con el alma tambaleante por las calles nocturnas de la ciudad y da con sus pobres huesos en la amparadora barra de algún local y pide cerveza hasta que todo, el mundo y su visión del mismo, da tantas vueltas que sólo se centra en seguir respirando. 


Uno siempre tiene sus constantes. Se mantienen inamovibles y sirven como norays en los que atar el barco cuando la tempestad no acaba de amainar. Nací junto al Mediterráneo y me crié en el rompeolas Atlántico. El mar siempre ha sido una constante.

Desde que empecé a beber, siempre di costalazos contra esta barra hasta que mi pecho cogió la forma de su madera. Danidel y Carladel han sido una sonrisa caliente en la fría turba de las noches de fuera. Con la de gente que ha pasado por aquí, llevo tiempo siendo consciente de que este día iba a llegar en algún momento. Durante meses le abres a unos desconocidos una diminuta ventana a tu vida hasta el punto de que parece, por un instante, durante los escasos minutos que dura la espuma de la caña, en que dejan de parecer desconocidos. Y un día un papel dice que no van a estar nunca más detrás de tu barra y desaparecen de tu vida para siempre. Han mullido un hueco en tu vida lentamente durante tanto tiempo que, al final, dejan una huella. Como una mascota que deja su hueco en el cojín, o un cuadro su sombra en la pared. 


Carla y Dani seguirán siendo del. Pero ya no "delOrly". A partir de ahora serán "del tiempo que no volverá". 




Comentarios

Entradas populares