Épica narrativa

José se despertó temprano, en la cocina estaba su novia, haciendo virguerías para darle de desayunar, quizá por última vez. En menos de dos horas, José cogería un transatlántico rumbo a las Américas, para poder salir adelante. Como decía Castelao, en Galiza non se pide nada, emígrase.

Cogió su maleta de 1x1 y partió, mientras Juana lloraba, pensando en no ver nunca mas a aquel hombre que tanto había amado.


2 meses después, José tenía a su cargo a 10 venekos, en una tienda de muebles hechos a mano, regentada por un viejo pucelano, a puertas de la jubilación, que agradecía a cielo y tierra por aquel gallego, capaz de quedarse con su hacienda. Sin olvidar a Juana, trabajaba sin descanso para poder volver a su hogar lo antes posible...


... pero no fue así. 20 años mas tarde cerró las puertas de "Mobiliario Contucho" con una buena cantidad de fajos en el bolsillo, y allí fue, otra vez en barco, otra vez a su hogar. Le recibió Javi, su amigo de toda la vida, con su hija de 20 años, con la que se casó 5 después; y, casualmente, su hija Ana se casó con otro Javi, de los que salieron, un cigarro, una miopía, y un niño; pero esa, es otra historia.


EHFJ

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