Obreros no, artesanos

 



Bien conocereis mi política, y si no es así, pensad en el fascista de Fermarin, moved un par de coordenadas hacia el 0,0,0 y allí estoy yo. Odio la conciencia de clase, la lucha obrera, y el comunismo a niveles muy grandes (quitando que la música beligerante de la clase obrera tiene buen ritmo). El comunismo lo inventó un tío que no trabajó en su puta vida, pero eh, a defender a mis queridos "obreros".

La vida en una fábrica del siglo XIX no debía ser bonita, con 14 horas de cada miembro de la familia, y medio pulmón. Sin otra posibilidad, porque en el campo ya había demasiados. Pero en el siglo XXI no te puedes quejar de la dura jornada laborar en talleres abreu,y, que no te llega tu jornal para tu piso en el retiro. Señora, yo quiero ser rico, vivir en una mansión regalada y conducir un ferrari, pero me canso, y dejo de jugar al gta. Como dijo Jordi madrefollada salvaje: "así es la puta vida hermano". Si quieres ser el que mejor viva no curres en stellantis, y, si quieres pagar 200 euros por una buena hipoteca vete a Teruel, no me toques los huevos con la vida cara en las ciudades, cuando media España está en ruinas. 

Mi ídolo no era un operario de una fábrica de celulosa, ni si quiera magnate empresarial, o futbolista. Mi ídolo era del mismo gremio que mi querido y difunto abuelo: carpintero. Porque llego a la casa de mi abuela, y los muebles llevan ahí 50 años, porque en su profesión, como en la mía, cuando le pones cariño, se nota.

Hay grandes hombres, que son grandes por tener pequeñas cosas: mujer, techo, y trabajo mal pagado; pero con un gran corazón, te sientes desdichado por tener tanta felicidad, en tu armario recién barnizado





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